En segundo lugar la no dependencia
de la utilización de una caldera para proporcionar una
temperatura suficientemente elevada que garantice la
desinfección, con lo que nos evitamos:
1.- El gasto energético que supone.
2.- La aparición en la sala de una excesiva humedad
que deteriora las condiciones de trabajo.
3.- Una proliferación de microorganismos debido a la
humedad ambiental.
En tercer lugar, la posibilidad de
aplicar el ozono en cualquier punto en el cual haya que
garantizar una desinfección ya sea por medio del ozono
en fase gas (desinfección de conductos, silos, tapones,
botellas en sopladoras...), como en fase acuosa
(desinfección del agua de lavado, agua a embotellar,
depósitos, llenadoras...), haciendo su uso rentable en
toda la embotelladora.
Con el ozono sí eliminamos de una manera eficaz todo
el espectro microbiano en el cual se incluyen las
esporas, las pseudomonas y todas las bacterias gram
positivas que no son del todo eliminadas por los métodos
tradicionales de desinfección. Por todo ello la
"tecnología limpia" del ozono es cada vez más
importante en todo el sistema de embotellado para
garantizar y asegurar la calidad sanitaria.
En cuarto lugar un considerable
ahorro en el consumo de agua destinada a la desinfección,
repercutiendo en un aumento de volumen de agua para
embotellar y en el coste económico por pago de cánones
de vertido.
En quinto lugar, y no por ello el
menos importante, la utilización del ozono para
eliminación de compuestos desagradables y que no dan al
agua el carácter de potable, como son: hierro,
manganeso, flúor, trazas de arsénico, sulfuro de hidrógeno,
fosfatos, bromuro, ioduro, contaminación microbiana,
etc. Mejorando el carácter organoléptico del agua
(color, olor, sabor).
La tecnología de ozonización ha sido muy utilizada
en la industria de las bebidas embotelladas durante el
siglo 20. El ozono puede reducir e incluso eliminar la
necesidad de productos químicos o el uso de altas
temperaturas durante los procesos de limpieza CIP (clean
in place).
El uso de ozono en los procesos CIP ofrece garantías
mayores que cualquier otro sistema debido a su alto
poder de oxidación.
Con los sistemas CIP de ozono podemos obtener una
desinfección de tuberías, superficies y equipos en
tiempos menores a los de los sistemas convencionales.
Otra de las grandes ventajas del uso de esta tecnología
es la ausencia total de restos de productos químicos en
las superficies o elementos lavados.
DESINFECCION DE BOTELLAS Y LINEAS DE LLENADO
Y BARRILES DE VINO
Uno de los puntos más importantes a la hora de
garantizar la desinfección en la botella es
precisamente el enjuagado. Muchas ventajas tiene el
ozono como desinfectante frente a otros sistemas como
pueden ser el cloro:
Tiempos de
contacto con la botella cortos para garantizar la
destrucción total de bacterias, virus, y levaduras (
incluso de los microorganismos más resistentes a los
sistemas tradicionales como las pseudomonas).
No provoca
subproductos, como los tensioactivos, que tengan que ser
posteriormente tratados por problemas medioambientales.
Se trata de una tecnología limpia .
No presenta
problemas en el control de las concentraciones
requeridas, de los tiempos de contacto y problemas
organolépticos que como con el cloro aparecen después
del tratamiento de desinfección.
No origina
problemas de corrosión como el dióxido de azufre y el
cloro.
Normalmente sucede que en la zona de lavado, donde
está la máquina, hay un gran aumento bacteriano. Este
fenómeno es imputable a las condiciones de trabajo
anormales como:
- Insuficiente temperatura en el agua de baño.
- Insuficiente cantidad de los detergentes.
- Eliminación de la etiqueta, con el consiguiente
aumento de la alcalinidad.
- Presencia de coloides que tienen una acción
protectora de los microorganismos.
- Presencia de espumas que tienen una acción
protectora de los microorganismos.
La situación higiénica puede volverse
particularmente crítica en las secciones de enjuague,
en particular en la zona de enjuague caliente. Donde los
microorganismos son arrastrados por los detergentes por
lo que las botellas no estarán perfectamente
desinfectadas, llegándose a obtener un habitat
particularmente favorable para el desarrollo de éstas,
es decir:
- Temperatura de 20-25 o C
- Baja velocidad en el agua de renovación.
- Agua en la que estén presentes diversos
microorganismos.
Por todo ello, en esta zona, habrá un crecimiento
bacteriano extremadamente rápido.
Para mantener unas condiciones higiénicas óptimas
se usa generalmente un agente desinfectante, como el
cloro y el yodo.
En la zona de agua caliente, normalmente existe un pH
comprendido entre 9 y 12, por lo que la cantidad de
cloro a inyectar será de 5 a 10 mg/litro con el fin único
de reducir la carga bacteriana.
Para tener un margen de seguridad la concentración
se sitúa entre 50 y 100 mg/litro.
La necesidad de esta dosis, extremadamente elevada,
se debe a que el cloro en ambientes netamente básicos
posee unas reacciones prácticamente nulas.
Sabemos que la forma clorada más activa frente a los
microorganismos es el ácido hipocloroso HOCl. También
sabemos que el cloro adopta la forma de ion hipoclorito
ClO - a pH 10, siendo esta una forma inactiva. Por el
contrario, el yodo resulta ser más apto, en este caso
específico, debido a lo elevado del pH, el yodo se
presenta en medio acuoso como ácido hipoiodoso HOI,
esto es, en la forma más activa.
Estos dos desinfectantes poseen acciones casi
nulas cuando se les enfrenta a esporas o a bacterias
gram positivas .
Además es necesario dar un tiempo de contacto a la
solución desinfectante con las botellas existiendo la
posibilidad, en absoluto remota, de que exista un
transporte de cloro y/o de yodo mediante el enjuague en
frío con el consiguiente residual en la botella lavada.
Aunque al agua de enjuague en frío debe adicionarse
con agentes desinfectantes, pero el nivel debe ser muy
bajo, cerca de 0,3 mg/litro para evitar residuos
demasiado altos en las botellas que consigan permanecer
aun después del último enjuague con agua potable.
Una solución consiste en adicionar al agua los
derivados del cloro en cuantía de 0,5 mg/l, después
del tiempo de contacto necesario, hay que filtrar con
carbón activo. El cloro residual va a ser eliminado,
pero se creará un nuevo factor de riesgo, el carbón
activo.
Es importante conocer que en las capas inferiores de
la masa filtrante de carbón se pueden de desarrollar
microorganismos a los que nos les llegará la desinfección.
Pero la solución a nuestro juicio más óptima
consiste en tratar el agua del último enjuague con
ozono.
Los
resultados que se obtienen con este tratamiento son
notables:
La acción
bactericida, esporicida y viricida se consigue
totalmente en un breve espacio de tiempo.
La acción
sobre las bacterias no repercute en el pH del agua.
Descomposición inmediata del ozono.
Ausencia
total de olor y sabor.
Acción
higienizante también en la superficie y la parte de la
máquina fuera del campo de salpicadura y al de sobre el
nivel del agua de baño.
Dosis de
ozono más pequeñas que los desinfectantes
tradicionales.
Protección
de la acción desinfectante, hasta el momento del
embotellado.
El agua será enviada directamente a la máquina
lavadora, donde el proceso del último lavado tendrá
una desinfección rápida e instantánea de las
botellas. Tal metodología se puede realizar mediante
una dosis bajísima y continua de ozono, a modo de
aerosol, una desinfección de la superficie y parte de
la máquina fuera del campo de las salpicaduras y de la
zona de nivel del agua de baño, donde existen
incrustaciones y residuos de diversas naturalezas,
constituyen un ambiente ideal para la proliferación de
bacterias, mohos y levaduras y por tanto, fuentes
inexorable de reinfección mediante las gotas producidas
por la condensación.
Existen otras líneas en una embotelladora que
necesitan igualmente tener garantizada la desinfección,
como son conductos, silos, tapones..., para ello se ha
estudiado el tratamiento directamente con ozono gas a
través de unas conducciones manteniendo unos residuales
de ozono que garanticen la desinfección y eviten la
recontaminación del producto.
En las embotelladoras de vinos es importante resaltar
el uso particular del ozono en el proceso de desinfección
de barriles. Es de los únicos sistemas que garantizan
un control de la contaminación bacteriana del barril si
afectar ala madera.
Es muy importante el control de las dosis de ozono
aplicadas pues tienen una relación directa con el
tiempo de lavado y la efectividad del mismo.
El ozono es un elemento muy eficaz para eliminación
de contaminación como Acetobacter, Lactobacilus, etc.
En ciertas instalaciones se esta usando para la
recuperación de barriles con un alto índice de
4-Etil-fenol.