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Es, en nuestros días, cada vez más frecuente tanto desde las Administraciones Públicas como desde las propias industrias, el planteamiento que se realiza de reutilizar las aguas residuales para usos que, sin requerir unas condiciones de potabilidad, son perfectamente aceptables para otros consumos como por ejemplo y, entre otros, aguas de proceso, agua de riego, agua de calderas, agua de refrigeración, agua de limpieza e, incluso, agua destinada a la infiltración de acuíferos o a los ríos de zonas protegidas por su interés ecológico.

Para tratar aguas residuales es necesario tratar con ozono a la máxima concentración posible.
Las ventajas son:

Mejor coeficiente en transferencia cuanto más concentrado sea el ozono

Mayor rapidez y viabilidad de las reacciones con las distintas sustancias del agua residual a mayor concentración de ozono utilizado.

El tiempo de contacto, dependiendo de las características de las aguas a tratar, se cifra entre 10 y 60 minutos, en función de si la generación es a través de oxígeno o aire.

Es fundamental prever cámaras multicompartimentadas para tratar agua residual, debido a la normal heterogeneidad del efluente. Los diferentes componentes tienen distinta constante cinética para su reacción con el ozono, y por tanto, es mejor tratarlos en etapas seriadas, con dosificaciones distintas, que es en lo que se basa un contactor multicámara.

Las ventajas básicas de un tratamiento por ozono en aguas residuales son:

Eliminación de color y olores.

Eliminación de materia orgánica.

Desinfección

Eliminación de otros contaminantes.

ELIMINACIÓN DE COLOR

El ozono es capaz de eliminar color en la inmensa mayoría de las aguas residuales industriales

 ELIMINACIÓN DE MATERIA ORGÁNICA

Toda depuración de un agua residual ya sea industrial o urbana, está encaminada, como aspecto más fundamental a reducir la materia orgánica que posee, en términos de D.Q.O. (Demanda química de oxígeno) y D.B.O. (Demanda bioquímica de oxígeno). Son múltiples y conocidos las distintas operaciones unitarias que se diseñan para ello, destacando el tratamiento biológico en todas sus variantes.

Sin embargo, muchas veces nos encontramos con el problema de haber logrado reducir en gran medida la D.Q.O., pero no haber llegado al grado requerido, después de haber sometido el agua a un tratamiento biológico. Otras muchas veces no es posible tratar mediante un biológico debido a motivos económicos o, más frecuentemente a la imposibilidad de mantener una población microbiana estable, en las condiciones de heterogeneidad y variabilidad de la misma en el efluente a tratar.

Aquí toma importancia el uso de ozono para eliminar materia orgánica, o bien después de un tratamiento biológico, o, en otras ocasiones, en ausencia del mismo.

DESINFECCIÓN

Cuando se trata de reutilizar el agua residual después de su tratamiento, el principal inconveniente que nos encontraremos es la presencia de un gran número de microorganismos. Aquí va a cobrar el ozono una ventaja decisiva con respecto a otros tratamientos, debido a su gran poder microbicida que, a fin de cuentas reside en su gran potencial de oxidación y en su capacidad de actuar catalíticamente con el oxígeno.

Es de sobra conocido el amplio espectro microbicida del ozono y, de hecho, se utiliza mucho con estos fines en el tratamiento de agua potable. Su espectro pasa por bacterias, virus, esporas, algas, protozoos y hasta algunos pequeños organismos pluricelulares.

Paralelamente a la desinfección se obtiene una mejora en la calidad del agua final debido a la mejora de los siguientes parámetros:

Reducción de color

Reducción de turbidez

Reducción de olor

Reducción de SS

Reducción de DQO

ELIMINACIÓN DE OTROS CONTAMINANTES

Existe una gran cantidad de microcontaminantes vulnerables a la acción del ozono, y que otros tratamientos no pueden o no llegan a eliminar completamente. Entre ellos podemos destacar:

  • Fenoles.
  • Cianuros, ya sean libres o en complejos.
  • Detergentes.
  • Pesticidas.(En especial las triazinas y derivados)
  • Trihalometanos (T.H.M.)
  • Metales pesados (Fe, Mn, Cd, Ni, Co, Zn, Tl, etc.).

REQUISITOS PARA QUE UN AGUA PUEDA SER RECICLADA

Las condiciones fundamentales para que un agua pueda ser reciclada deben ser, que durante el proceso productivo no sufra modificaciones tales, que pueda volverse no viable o antieconómico dicho proceso de reacondicionamiento.

Los procesos de tratamiento del agua residual requieren los sistemas de:

  • Primario Pretratamiento
  • Secundario Biológico, Físico-Químico, Clarificación .....
  • Terciario Filtración, Desinfección, reducción de sales y microcontaminantes, ....

Los dos primeros procesos eliminan de modo grosero las sustancias orgánicas y físicas presentes en el agua.

El proceso terciario sirve para producir un agua desinfectada, sin microelementos, incompatible con los procesos productivos.

El objetivo mínimo a cumplir es el de reciclar por lo menos de un 50% a un 80%.

REQUISITOS DEL SISTEMA DE TRATAMIENTO TERICIARIO

El sistema tipo debe cumplir lo siguiente:

  • Debe poseer una eficacia máxima
  • No le debe afectar demasiado el factor de pH
  • No debe formar subproductos tóxicos o incompatibles con el proceso de productividad
  • Debe mejorar notablemente las características del agua
  • Debe ser un proceso que se pueda controlar fácilmente
  • Debe ser un proceso lo más automatizado posible
  • Debe ser fácil de instalar

VENTAJAS DE LA OZONIZACIÓN

La búsqueda de tecnologías adecuadas nos lleva a que éstas deben ser denominadas como "LIMPIAS", así se piensa en tratamientos con OZONO.

Por todo lo expuesto anteriormente resulta aconsejable la utilización del ozono en el reciclado del agua residual urbana.

Las características que aconsejan el uso de ozono, de manera muy escueta, son las siguientes:

Acción oxidante y desinfectante muy elevada.

Mejora de los parámetros organolépticos, COLOR y OLOR.

Acción depuradora con disminución de materia orgánica.

Ausencia de subproductos tóxicos. El ozono se transformará en oxígeno.

Máxima eficacia contra los más diversos microcontaminantes, siendo a veces el único oxidante capaz de destruirlos.

Simplicidad en el montaje y automatización del sistema.

Bajos costos de explotación.

Reoxigenación del medio acuoso.