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El ozono es el más potente agente
desinfectante y oxidante químico que se ofrece para el
tratamiento del agua. Se puede considerar como el principal
agente oxidante en una piscina o como un desinfectante
complementario (aunque en las piscinas domésticas puede actuar
como el desinfectante principal). Los efectos beneficiosos
probados del ozono son numerosos.
En virtud de sus poderosas propiedades oxidantes, el ozono
previene la acumulación de productos causantes de olores,
derivados dañinos o refractarios de la cloración de la
contaminación orgánica humana (monocloramina, dicloramina,
tricloruro nitrogenado, trialometano, calorocreatinina,
clorourea, etc.).
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Esto significa que será inexistente el “olor de piscina”
así como la irritación de los ojos y de la nariz; se podrá
utilizar la recirculación del aire hasta su potencial máximo,
con lo que se ahorra dinero y la acumulación progresiva de
sustancias orgánicas nitro- y cloro- en las piscinas serán
las mínimas. Otro muy notable efecto beneficioso del
tratamiento con ozono es la claridad sorprendente del agua
tratada. Esto se debe a que los compuestos orgánicos más
polares en el proceso de oxidación con ozono y que combina
con cationes polivalentes tales como calcio, magnesio, hierro,
aluminio y magnesio para formar material complejo insoluble de
gran peso molecular, fácilmente eliminado por filtración (el
efecto “microfloculación”).
Existen cuatro clases principales de sistemas
de ozonización de piscinas que se seleccionan según el tipo y
la carga de la piscina:
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