Es
evidente que el O3 es muy rápido y eficaz en su actuación,
siendo además inodoro, insípido y no se le conoce derivados
que pudieran ser perjudiciales para la salud.
Si la temperatura en el agua es baja favorece de manera
importante su acción germicida puesto que se disuelve con
mayor facilidad cuanto más alta es la temperatura.
La inestabilidad del ozono, que en un principio podría
parecer un inconveniente, ya que lo hace difícil de envasar y
que obliga a su fabricación in situ, se convierte en una de
sus mayores virtudes debido a que tras su actuación como
oxidante se transforma en oxigeno y desaparece sin dejar
residuos. De esta manera se convierte en una herramienta de
valor inestimable para el control higiénico-sanitario de
puntos críticos. Por otro lado, al permitir trabajar en
continuo simplifica enormemente el proceso, abaratando costes
de mano de obra y manipulación, transporte y almacenamiento
de agentes tóxicos o peligrosos.
El ozono se produce cuando las moléculas de oxígeno
existentes en el gas de alimentación son expuestas a una
descarga de corona eléctrica controlada dentro del generador
de ozono.
Realizando una aplicación de ozono adecuada, los
beneficios que se conseguirán, entre otros, son los
siguientes:
Mayor durabilidad en la conservación de los alimentos,
además de conseguir una higienización perfecta tanto en las
cámaras como en el producto almacenado en las misma debido al
poder BACTERICIDA, VIRULICIDA, GERMICIDA,
DESINFECTANTE Y DEODORANTE DEL OZONO (O3 -OXIGENO COMPUESTO
POR TRES MOLÉCULAS).
Los problemas de higiene se producen debido a la dificultad
existente para la inhibición de la actividad bacteriológica
en el hielo ordinario. Mediante la ozonización del agua
utilizada en la fabricación de hielo, la siembra bacteriana
existente es eliminada a medida que el hielo se funde,
continuando de esta forma la labor de preservación y manteniéndose,
de esta manera, la población microbial a niveles bajos o
incluso nulos. Es esta ausencia de microorganismos la que hace
que se puedan obtener aumentos en los periodos de conservación
de hasta el 33%.
La acción del ozono es eficaz a los pocos segundos de
comenzar su actuación, impidiendo la descomposición
bacteriana, por destrucción de la misma.
Si el agua es ozonizada a niveles que proporcionan un
residual de ozono disuelto al agua, el hielo deberá contener
ozono residual. Este ozono estará disponible cuando el hielo
se funda manteniendo la desinfección del producto.